martes, 14 de diciembre de 2010

Discurso en forma de cuento.


Estocolmo, Suecia (11 diciembre 2010).- Mario Vargas Llosa, quien recibió ayer el Nobel de Literatura 2010, sedujo a la familia real sueca y a los asistentes al banquete en honor de los galardonados con un discurso en forma de cuento sobre su propia historia, leído en inglés.

“Soy un contador de historias y por eso, antes de proponerles un brindis, voy a contarles una historia”, dijo el escritor peruano al tomar la palabra en la cena celebrada en el Ayuntamiento de Estocolmo, en honor de los Premios Nobel 2010.

“Érase una vez un niño que a los 5 años aprendió a leer. Eso le cambió la vida. Gracias a los libros de aventuras que leía, descubrió una manera de escapar y trasladarse a lugares maravillosos, espléndidos, con seres bellísimos y cosas sorprendentes”, leyó el escritor de 74 años.

Ese niño gozaba tanto leyendo historias que un día, ya joven, se dedicó también a inventarlas y escribirlas, prosiguió el autor. Lo hacía con dificultad, pero al mismo tiempo, con felicidad.

“Sin embargo, el protagonista de mi historia era muy consciente de que una cosa era el mundo de la realidad y otra, muy distinta, el mundo del sueño y la literatura, y que éste último sólo existía cuando él leía y escribía. El resto de tiempo, se eclipsaba.

“Hasta que un amanecer, en Nueva York, el protagonista de mi cuento recibió una sorpresiva llamada en la que un señor de apellido impronunciable le anunció que había recibido un premio, y que tendría que ir a recibirlo a una ciudad llamada Estocolmo, capital de un país llamado Suecia, o algo parecido”, dijo el Nobel provocando carcajadas en la sala.

Indicó que su personaje comenzó entonces, maravillado, a vivir en la vida real una de esas experiencias que hasta entonces sólo existían para él en el mundo irreal de la literatura.

“Se sintió de pronto como debió sentirse el mendigo cuando fue confundido con el príncipe en la novela de Mark Twain (…) Todavía sigue allí, desconcertado, sin saber si sueña o está despierto, si aquello que vive lo vive de verdad o de mentiras, si esto que le pasa es la vida o es la literatura.

“Queridos amigos, ahora ya puedo proponerles el brindis prometido. ¡Brindemos por Suecia!”,dijo concluyendo con un “salud” en español.

*http://www.elnorte.com/vida/articulo/599/1197897/

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